Los adolescentes ante los conflictos
Los adolescentes ante los conflictos
Introducción
A veces, la relación entre los padres e hijos no suele ser fácil, y mucho más si estos se encuentran en la etapa adolescente. Para ellos, es un momento clave en su vida, ya que experimentan muchos cambios, y donde las emociones son muy intensas. De ahí que los conflictos sean más frecuentes. “El primero es su paso de pensamiento concreto a abstracto. El adolescente empieza a pensar más como adulto que como niño y esto les abre todo un mundo de posibilidades. Antes solo podían pensar en lo concreto, en lo que veían, ahora pueden imaginar, deducir, sacar conclusiones y aparece esa etapa filosófica con preguntas de ¿ quién soy yo?, qué hago aquí?, ¿ qué sentido tiene mi vida ?
A medida que creces, desarrollas tu capacidad para percibir dificultades y tenciones ante las personas y los grupos con los que te relacionas. Con ello, se amplia tu comprensión de los retos de convivir con personas que piensan de manera distinta.
Algunos de estos problemas son:
Problemas personales: Atañen tus emociones con respecto a otras personas.
Problemas comunitarios: Son los problemas que hay en tu comunidad o que surgen en grupos de amigos.
Problemas sociales: Son problemas que afectan la localidad, la región o el país.
Recursos para resolver conflictos:
- Dialogar
- Asumir un papel
- Corresponsabilidad
- Tolerancia
- Establecer acuerdos
- Analizar y cuestionar
- Panorama del entorno
La capacidad para ponernos en el lugar de otras personas puede ser considerada, además, como un requisito necesario para aprender a resolver conflictos de forma inteligente y justa. “La empatía es importante en la adolescencia, porque tienen la suficiente madurez como para empezar a entender y trabajar este concepto. Además hay que aprovechar su gran interés por la justicia para que aprendan también a empatizar”, incide la especialista. Pero eso sí, sin utilizar la violencia. Hay que enseñarles a pedir justicia sin pelearse, puesto que si no volvería el conflicto. “La agresividad solo genera más agresividad. Alguien que se pelea pierde la razón justo en ese momento, aunque antes la tuviera. Tienen que aprender a canalizar su comportamiento agresivo”, aclara Navarro.

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